Las máscaras de Narciso

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Atractivo, seguro de sí mismo, distinguido, ambicioso, fuerte, exitoso social y profesionalmente, pero sobretodo y ante todo líder… sencillamente irresistible.

Lástima que todo este dechado de virtudes solo represente la cara A (careta) de uno de los perfiles (hay otros) que más abundan en gimnasios de alto standing, restaurantes de lujo, clubs Premium y fiestas donde lo que más importe sea la imagen y el estatus social.

He querido inaugurar esta sección describiendo al egocéntrico por naturaleza, el Narcisista Aristocrático, para que sepáis distinguirlo cuando os ciegue su brillo resplandeciente. ¿Por qué? Pues porque hace sufrir mucho a quien acaba enamorándose de él y porque tenemos una sociedad que fomenta el individualismo y hace que este tipo de personas no nos resulten tan extrañas e incluso sean especialmente deseables.

Manel Villegas Besora, catedrático de la Universidad de Barcelona y apreciado maestro mío distingue tres tipos básicos de narcisista:

El primario o aristócrata (el que nace noble) “no hace falta que haga méritos para ser superior a la media, soy especial de nacimiento”.

El secundario o meritócrata (el que se hace noble) “valgo más que la media porque hago méritos para ello, soy perfeccionista y autoexigente”.

El terciario o plutócrata (el que compra el título)“tanto tengo, tanto valgo y valgo más que la media porque puedo comprar lo que desee”.

El término “narcisismo” está inspirado en el mito de Narciso, recogido por Ovidio en Las Metamorfosis. El adivino Tiresias anunció a sus padres Liríope y Cefis que su hijo sería muy bello y que viviría muchos años si no llegara nunca a conocerse a sí mismo. En consecuencia durante toda su vida le privaron de mirarse a los espejos. Era bello y deseado por todos pero también engreído y rechazaba sistemáticamente a los demás por considerarlos inferiores, incluida la ninfa Eco, a la que ridiculizó sin compasión cuando ella intentó mostrarle su amor. Un día llevado por la sed, Narciso se acercó a una fuente de agua cristalina y al ver su reflejo se enamoró de él. Tal era la atracción que sentía que intentó besarle y abrazarle pero el reflejo se desvanecía. Finalmente murió contemplando su propia imagen.

 Como reconocer a un Narcisista Aristocrático (antes de enamorarse)

–        Notarás sospechosamente que habla mucho de él, en concreto de sus logros, su historia, el trabajo que desempeña, los deportes que practica, etc. Y se interesará poco por tu persona. Eso sí, te preguntará por cuestiones superficiales como dónde vives o a qué te dedicas, ya que para él es imprescindible que si no le vas a aportar una subida de estatus, como mínimo no se la quites.

–        Parecerá que te escucha pero su ego le impedirá prestarte demasiada atención, y no por problemas de memoria precisamente.

–        Si estáis en un restaurante exigirá un trato de favor, buscará complicidad en el camarero o se quejará de la lentitud o incompetencia del servicio por motivos que a ti te parecerán irrelevantes.

–        Mientras estés de acuerdo con él, te ofrecerá la mejor de sus sonrisas pero si se te ocurre demostrar desacuerdo notarás cierta indignación que intentará disimular (o no).

–        Notarás que para él la gente o está con él o está en su contra y por supuesto los segundos o le tienen envidia o son ignorantes.

–        De vez en cuando soltará algún comentario que te resultará grandilocuente o pedante. No podrá ocultar la alta consideración en la que se tiene a sí mismo. Ponemos como ejemplo éste comentario de Salvador Dalí “Seré un genio y el mundo me admirará. Quizá seré despreciado o incomprendido, pero seré un genio, un gran genio, estoy seguro de ello”.

–        Quizá no lo notes en la primera cita pero en breve te darás cuenta de que estás ante alguien que no le hace ascos a la manipulación. El manipulador actúa según la máxima “el fin justifica los medios”. Para el narcisista, el fin será el mismo y el medio, los demás.

¿Cual es el origen del narcisismo?

Hay una época en la vida de las personas en la que todos somos egocéntricos (de los 2 a los 6 años). Empezamos a tomar conciencia del YO y nos damos cuenta de que a parte de MI existen otros, pero eso sí, yo soy el centro de todos ellos. Pensamos que el mundo gira a nuestro alrededor, que los demás están ahí para servirnos y cubrir nuestras necesidades, somos fantasiosos, creativos y expresamos abiertamente lo que sentimos sin tener muy claro lo que es adecuado o no (tampoco nos importa), de ahí que resulte tan divertida la espontaneidad de los niños. Pero no podemos quedarnos en esa etapa para siempre, si queremos ser miembros de la sociedad. Poco a poco con altas dosis de frustración y de caídas en picado a la realidad nos vamos dando cuenta de que en el mundo hay normas, que hay cosas que podemos hacer y otras que no, que el mundo no funciona en base a nuestros deseos, que hay cosas que no podemos tener, que las recompensas se hacen esperar, que los demás tienen pensamientos, sentimientos y comportamientos tan validos como los míos.

El narcisista fue un niño que no pudo descentrarse de sí mismo y cuando empezó a ver a los otros o los negó rechazándolos o entendió que eran objetos que están ahí para adorarle o para servirle.

Los 4 fantásticos

Aquí os presento brevemente 4 modalidades de narcisista aristocrático, según cuales son los síntomas que predominan en cada caso.

El Elitista

Considera que no necesita aprobación de los demás. Solo depende de una cosa, el espejo. Wayney Rooney, delantero del Manchester United decía lo siguiente acerca de su compañero Cristiano Ronaldo “Tenía un espejo en el Spa y no paraba de mirarse. Lo observé y vi que en el túnel de vestidores se quedaba mirando a los espejos durante minutos”. Una especie de bruja de Blancanieves postmoderna que no dudará en romper el espejo (usan a los demás como espejo y prefieren ser admirados antes que amados) si éste no le devuelve la imagen que ella espera.

Por otro lado se sienten unos privilegiados, se muestran inaccesibles a los demás y todo lo que represente una amenaza a su superioridad. Rechazan a cualquiera que se presente como maestro o guía (por lo tanto, jamás irán a terapia por iniciativa propia). No admiten rivales. Dedican toda su energía más en hacerse propaganda, que en desarrollar sus habilidades auténticas.

Cristiano Ronaldo, Salvador Dalí o José Mourinho son ejemplos de este estilo.

El Seductor

Fascinante, intrigante, mentiroso. Buscará vehementemente el placer pero evitará intimar o profundizar en las relaciones. Las conquistas representarán un reto para él y una vez conseguidas, las coleccionará en la habitación simbólica donde guarda sus trofeos y a otra cosa mariposa. El interés se pierde cuando termina el deseo. Dentro de este esquema, la promiscuidad es completamente legítima. Para seducir no se cortará a la hora de exhibir sus encantos, ya sean físicos, intelectuales o materiales. Más que enamorarse de sus víctimas, lo que de verdad le tiene enamorado es su manera de seducir, está ensimismado con sus propias alas de pavo real.

Giacomo Casanova, Oscar Wilde o el personaje de ficción Christian Grey serian buenos ejemplos de este subtipo.

El Déspota

Amoral, fraudulento, desleal y arrogante. Entre él y un semidiós hay un paso. Pueden llegar a ser violentos y a justificar esa violencia ya que creen en la ley del más fuerte (los fuertes han de eliminar a los débiles), todo un jaque mate a los derechos humanos. Ésta ha sido la condición de numerosos líderes políticos de la historia, como Hitler, despotismo disfrazado de ideología.

Hitler, Stalin, Pinochet, Mussolini y un largo etc.

 El Despectivo

Hay dos maneras de mostrarse superior a alguien, una de ellas es subirse al pedestal, la otra es rebajar al otro, hacerlo más pequeño. El narcisista despectivo prefiere la segunda, su estrategia preferida es el menosprecio o el desprecio a los demás. Un ejemplo de pensamiento seria éste “Los demás no tienen nada que aportarme, no merece la pena escucharlos”.

Las quejas serán constantes y ante dificultades serias pueden llegar a reaccionar de forma depresiva, se sentirán apáticos, desilusionados, perezosos e irresponsables.

Cualquier rueda de prensa de Mourinho seria buen ejemplo de esta actitud.

Recomendaciones

La elegancia, el gusto por la moda, la gastronomía, los placeres y el cuidado de la imagen no están reñidos con la responsabilidad, con tener conciencia de nuestras limitaciones, con el saber esperar y aceptar las negativas que la vida nos ofrece constantemente, con comprender a los demás y respetarlos como sujetos, no como objetos.

Un encuentro esporádico no requiere demasiadas consideraciones, pero si nos estamos implicando y planteando una relación con alguien que no puede disimular la fuerza de su ego, mi recomendación sería ir con mucha calma y esperar a conocerlo a fondo. ¿Cómo podrá amarme alguien que solo tiene espacio en su corazón para sí mismo?

 

Posted on septiembre 1, 2013 in Hunter magazine

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Responses (4)

  1. Hunter Magazine – Las Máscaras de Narciso
    septiembre 4, 2014 at 4:19 pm · Responder

    […] querido recuperar este fantástico artículo, ‘Las Máscaras de Narciso‘, que Elia Quiñones escribió para el primer número de Hunter […]

  2. pegatinas personalizadas
    abril 22, 2015 at 7:56 pm · Responder

    Muy chula esta entrada, aprovecho para felicitaros por esta página, que os he encontrado por internet y me parecen todos los contenidos
    muy interesantes =)

  3. web page
    agosto 6, 2015 at 6:26 pm · Responder

    Es como si leyeras mis pensamientos! Pareces entender mucho acerca de esto, excelente blog, sin duda volvere.

  4. Ursulina
    agosto 21, 2015 at 4:29 pm · Responder

    Hay mucho que averiguar sobre este tema, me gustan todos los publicaciones que han publicado,
    sera un blog con exito seguro.

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