Adictos al amor

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ADICTOS AL AMOR

Yo había sido creado para otras cosas. Empero, lo que más duramente me reprocho es el haber consentido que me envilecieses tan absolutamente. La voluntad es la base del carácter y mi fuerza de voluntad vióse por completo sometida a la tuya.

De Profundis. Oscar Wilde

    Esta es una de las reflexiones que encontramos en De Profundis, una larguísima carta que Oscar Wilde escribió para su amante Bossie desde la cárcel de Reading, en la cual se encontraba acusado de sodomía por causa del mismo hombre. Un relato de 1897 que, cambiando escenarios, costumbres y acomodando el lenguaje a la actualidad, no difiere demasiado de lo que puede experimentar una persona de éste siglo atrapada en un enganche emocional sin escapatoria a la vista.

¿Qué es la dependencia emocional?

Podemos decir que estamos en una relación de dependencia emocional cuando, a pesar de estar sufriendo en pareja y aunque el balance entre lo que la relación nos suma y lo que nos resta, claramente se decanta hacia el lado del menos, no podemos dejarla.

Ese “no poder romper la relación” tiene varios matices. En este caso no hablamos de dependencia económica, no me puedo separar porque sin él no podría subsistir, porque la casa es suya y me quedaría en la calle o cualquier otro tipo de dependencia práctica porque nos une el trabajo, porque ¿qué dirán los demás si nos separamos? Estamos más bien ante una respuesta del tipo sé que no tenemos futuro, sé que me hace sufrir y que no me trata como debería…pero es que yo le quiero!

El amor como todo poderoso, el amor como última instancia que todo justifica, el amor como goma de borrar de todos los agravios. El amor, aunque solo provenga de una de las partes.

En una relación de dependencia, la ruptura es poco menos que el abismo, el solo planteamiento inaceptable y sus intentos de materialización provocan una reacción emocional en cadena que los psicólogos denominamos con el mismo nombre que se le da cuando hablamos de adicciones, el síndrome de abstinencia.

¿Cómo puedo saber si estoy en una relación de dependencia?

Si me siento identificado con dos o más afirmaciones de esta lista, probablemente la pócima del apego patológico esté empezando a cocerse.-

  • Mi pareja es lo más importante y por él haría lo que fuera. Podría renunciar a mi trabajo, a mi familia y amigos si hiciese falta, me iría con él al fin del mundo.
  • Organizo mi vida en torno a él. Voy a los sitios que a él le gustan y he dejado de ir a los que a él no le gustan aunque a mí me siga apeteciendo.
  • He cambiado mi forma de vestir por un estilo que le gusta más a él.
  • Estoy pendiente del móvil constantemente. Si me habla, me siento tranquilo, si está ausente durante horas, me preocupo. Me fijo en la hora de su última conexión y calculo cuánto tiempo lleva sin hablarme. Si le veo conectado y no me está hablando a mí, pienso con quien estará hablando. A veces me lo guardo, a veces se lo reprocho.
  • En alguna ocasión, al no poder contactar con él,  le he llamado compulsivamente.
  • Me sentiría más tranquilo si tuviera las contraseñas de su Facebook o correo electrónico.
  • Me da rabia que mi pareja se lo pase bien cuando no está conmigo. No entiendo cómo puede estar bien sin mí.
  • No acabo de disfrutar del todo cuando hago algo que me gusta y él no está.
  • Cuando estamos enfadados por lo que sea, ese día lo paso dándole vueltas al tema y tengo serios problemas para seguir con mi actividad cotidiana normal. No puedo concentrarme en mis cosas si estamos mal (trabajar, comer, dormir, estar con otras personas, etc).
  • Todos mis amigos/as piensan que debería dejarle pero se equivocan porque nuestros problemas se solucionarán y nuestra relación durará para siempre.
  • Mis amigos/as están hartos de que les cuente mis problemas con mi pareja y muchos de ellos ya no me hablan o me evitan porque me han dado por caso perdido.
  • No contemplo la posibilidad de estar sin él. Lucharé por esta relación cueste lo que cueste.
  • He intentado dejarlo pero me es imposible. Cuando siento que le pierdo me entra una ansiedad insoportable, se me quitan las ganas de vivir, no como, no duermo, no puedo parar de llorar. Prefiero estar mal, antes que no estar.

La pócima de la Dependencia

¿Qué es lo que lleva a una persona a caer en éste tipo de relación? Estos son algunos ingredientes que, mezclados en su justa medida, pueden dar lugar al brebaje de la adicción amorosa.

Qué sucede en mí

Existen ciertos factores que hacen que algunas personas sean más vulnerables que otras a la hora de generar dependencias o de mantenerlas. A continuación detallaremos unos cuantos, pero todos tienen el mismo eje, la inmadurez emocional. Inmadurez que nada tiene que ver con la capacidad intelectual ni con la madurez en otras áreas. Es habitual que personas emancipadas profesionalmente y autónomas en otras áreas de su vida, caigan cuando se trata del amor, en conductas como las citadas anteriormente.

  • Miedo a la soledad: Precisamente no saber estar sin pareja es una de las peores condiciones con las que se puede iniciar una relación de pareja. Sería algo así como entrar como trabajador en una empresa sin papeles y con tu cuenta bancaria en números rojos. Bajo esas condiciones, no hay nada que negociar, confiaremos en que nos traten justamente y aceptaremos el sueldo que le vaya bien al jefe. Como decía Salustio, algunos no ansían la libertad, se conforman con tener un amo justo.  A eso es a lo único que podemos aspirar bajo tal condición. Necesito que me trates con respeto, pero y si no lo haces…¿Qué?.  Da igual que nos enfademos mucho, si a pesar de nuestras quejas, no estamos dispuestos a perder al otro bajo ningún concepto, el otro podrá actuar con nosotros bajo cualquier concepto. Mantendremos relaciones sin futuro de forma indefinida y daremos vía libre a la tiranía y al desprecio sin consecuencias.
  • Experiencias previas de abandono: vivir una ruptura por parte del otro como un abandono es una sensación con tintes infantiles. Se abandona a los niños cuando el responsable de su cuidado, el cual necesitan, se desentiende de sus funciones. Entre adultos el abandono no es posible puesto que se trata de dos personas ya constituidas que se gestionan a sí mismas y no dependen de otro para sobrevivir.  Vivir de esta manera el “ser dejado” hace que no queramos volver a repetir la experiencia, nos hará desconfiados en un principio ante nuevas experiencias y reacios a la entrega, pero cuando ésta se dé, se dará del todo.
  • Intolerancia a la frustración: no entender que la vida no es un camino de rosas provoca serios problemas para aceptar la realidad tal y como es. No aceptar una negativa por respuesta, no aceptar que la relación falla, que no estamos siendo queridos o que se nos está faltando al respeto, nos puede llevar a mantener relaciones toxicas hasta su extremo más crudo. ¿Que cómo hace la gente para llegar hasta ahí? Fácilmente, para ello la mente creó el autoengaño. Ya se separará, me quiere pero no se da cuenta, no es para tanto, hay parejas peores, me quiere pero es que tiene muchos problemas, algún día se dará cuenta de cuanto valgo, al final se enamorará de mi, y un largo etc.
  • Poca tolerancia al dolor: en este mundo convivimos personas que son capaces de aguantar que les cosan una herida de ocho puntos sin anestesia con otras que convierten en un drama una picadura de mosquito. El poco “aguante” con el sufrimiento no ayuda a tomar decisiones drásticas en pareja. Le voy a dejar, pero poco a poco, le dejo pero seguimos siendo amigos, seguimos siendo amantes, esperaré a que me deje él, son ejemplos de  éste tipo de flojera emocional.

Qué sucede en la relación

Ahora imaginemos que somos personas muy maduras que no cumplimos ninguna de las condiciones anteriores, aun así podemos caer en una relación dependiente si se dan condiciones como las siguientes.

  • Relaciones Ambiguas: Este apartado merece su propio artículo (lo prometo para un próximo número) porque éste tipo de relaciones están más de moda que nunca. Los compromisos débiles son foco de dependencias porque cada cita es un SI con sabor a NO. Y nada genera más enganche que desear algo y no acabar de tenerlo del todo. Estamos muy bien juntos pero él no tiene claro lo de ser pareja, él no sabe lo que quiere y yo no sé lo que somos, estoy confundido. Vivir un presente sin perspectivas de futuro claras hace que la relación se quede estancada en la primera fase de formación, la seducción y hace que el miembro de la pareja que anhela estabilidad no tenga ni un día de relax.
  • Relaciones Asimétricas: El psicólogo Walter Riso suele decir que en una relación de pareja, el poder no lo tiene el más guapo, ni el más inteligente, ni el más rico, el poder lo tiene el que menos necesita al otro. La simetría hace referencia a cómo está distribuido el poder dentro de una relación. Si tú sientes que le necesitas, pero él puede prescindir de ti, si tú te mueres por verle, pero él puede esperar, si tú no tienes problemas para decirle que estás enamorado mientras que él te responde que está a gusto, si tú quieres algo más y a él ya le va bien así, te puedes imaginar quien va ganando el pulso.

Qué le sucede al otro

Existen ciertas personas que ya de por sí  son proclives a que los demás se les vuelvan adictos. Las personas egocéntricas con toques narcisistas (ver primer número de Hunter) son los que se llevan la palma de oro a la hora de generar satélites afectivos. Su aparente autosuficiencia y menosprecio del otro hacen que el que quiere seducirlos entre en una carrera exigente por estar a su altura, lo cual mina la autoestima hasta del más seguro de sí mismo.

Las personas con toques esquizoides cuando consiguen que alguien se fije en ellos también suelen ganar el pulso amoroso. Esto es debido a la frialdad, la falta de empatía y la tendencia al aislamiento, inherentes a su personalidad. Puestos a dejar la relación, ellos son los que menos problemas van a poner. Por otro lado, suelen resultar “misteriosos” a los ojos del que los mira con deseo de conseguir retos.

Las personas caóticas, cambiantes y emocionalmente intensas también suelen atraer a los amantes de las montañas rusas sentimentales.

Y en definitiva, todas aquellas personas que no tienen por bandera el equilibrio emocional, no están dispuestas a asumir responsabilidades o no tienen claro qué quieren de la vida, serán potencialmente pegajosas.

Los antídotos

  • CONTACTO 0: Esta opción es para los valientes que deciden romper con su relación tóxica. El contacto 0 es el baking powder acelerador de duelos. Consiste en romper con el máximo número de lazos que te unen a dicha persona en el mínimo tiempo posible y aguantar como campeones la abstinencia. Aunque eliminar a una persona completamente de la vida de uno puede resultar muy complicado, para practicar el contacto 0 tendremos que, en la medida de lo posible hacer lo siguiente; no recibir ni emitir llamadas telefónicas, borrar chats de teléfono móvil e incluso bloquear, eliminarle de cualquier plataforma virtual en la que estéis conectados (ej: Facebook), evitar amigos comunes, evitar lugares comunes, etc. Puede parecer muy drástico y es que lo es, recordemos que estamos ante una adicción y no una ruptura de pareja común. Lo contrario sería dejarlo poco a poco, lo cual disminuiría el dolor inmediato pero lo alargaría en el tiempo. Imagínate a un alcohólico dejando el ron poco a poco y lo verás claro. Si lo consigues tendrás la oportunidad de aprender por fin a estar solo, de enfrentarte de cara a tu mayor miedo y estar en condiciones de elegir en un futuro una pareja mejor. Y si ves que tú solo no puedes con todo, buscar apoyo en un psicoterapeuta puede ser de mucha utilidad.
  • Las 4 puertas de la Individualidad: Familia, amigos, trabajo y hobbies. No es casual que los individuos posesivos siempre tengan algo que objetar respecto a la familia, los amigos, el trabajo y los hobbies de sus parejas. Esto es porque son las habitaciones donde ellos no pueden entrar y son la red de apoyo que las hace más libres. A más fuertes sean éstas redes, con más facilidad vamos a saltar al vacío en caso de necesidad. A más autonomía, más poder.

Frases ANTI-DEPENDENCIA

TE DESEO, TE AMO…PERO NO ME CONVIENES

ESTOY ENAMORADO DE TI; POR ESO DEBO DEJARTE

ME ENCANTARIA QUE ESTUVIERAMOS BIEN, PERO NO PUEDE SER

REPRESENTASTE MUCHO PARA MÍ, PERO LO IMPORTANTE ES LO QUE REPRESENTAS AHORA

ME RESIGNO, DESISTO, ABANDONO LA LUCHA, TIRO LA TOALLA

Elia Quiñones

Psicóloga, terapeuta de pareja

Experta en T.D.M

 

Posted on junio 25, 2015 in Hunter magazine, Psicología

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